Ya estamos a finales de mayo y con la terraza abierta por las noches llega el primer drama del «pre-verano»: el zumbido en la oreja. Seguro que te ha pasado. Estás cenando al fresco con cuatro personas y a ti te acribillan mientras el de al lado se va a la cama sin una sola picadura. ¿Es que tienes la «sangre dulce»? ¿Es otra de nuestras leyendas urbanas o una de tantas mamolas?
La ciencia tiene la culpa: Pues resulta que a los mosquitos les importa bien poco el azúcar que tomes. Lo que realmente les vuelve locos es el dióxido de carbono que exhalas al respirar y el tipo de bacterias que tienes en la piel. Si sudas un poco más o tienes el metabolismo alto, eres un faro de discoteca para ellos.
El truco del «maridaje»: Un estudio reciente descubrió que las personas que acaban de beberse una cerveza fría son mucho más atractivas para los mosquitos. Así que ya sabes, la culpa no es de la sangre, ¡es del aperitivo!
Dato random: ¿Sabías que solo pican las hembras? Necesitan las proteínas de nuestra sangre para desarrollar sus huevos. Los machos son «vegetarianos» y solo se alimentan del néctar de las flores.



